Carta Abierta A La Mujer Que Fui

Si pudiera devolver el tiempo y darle consejos a la mujer que fui, le escribiría una carta llena de todo lo que aprendí con el tiempo, de todo lo que debí hacer a tiempo y de todo lo que podía hacerme feliz. Por eso, esta es una carta abierta para ella, para la mujer que fui.


Llora. Llora si te golpeas y te duele, llora si estás triste, llora de emoción, llora de felicidad el día que te convertiste en mamá; porque de nada te sirve guardar lo que sientes, porque el ridículo no importa… porque lo único que vale la pena, es lo que sientes por dentro.


Camina. Olvídate de los ascensores, evita las escaleras eléctricas, vende tu carro, quítate los zapatos cuando visites un parque. Camina, mujer, porque al hacerlo, le das a tus piernas la actividad para la que están hechas y a tu corazón, la fuerza que necesita. Camina y llega a todos lados, porque si algo te puedo decir desde aquí, es que puedes llegar a donde quieras; solo tienes que dar el primer paso.

 

Enamórate. No dos ni diez, sino todas las veces que sea necesario. No importa que te rompan el corazón, él es más fuerte de lo que piensas y siempre, siempre encuentra la forma de sanarse y seguir bombeando. Sé que ahora estás pensando en esa relación que te cambió la vida, pero te aseguro que se te va a pasar, aunque ahora llores, aunque ahora sufras. Sigue y te prometo que a la próxima va a ser mejor.

Cuídate. No comas tantas hamburguesas, sé que te gustan, ¡que te encantan!, pero come más vegetales, toma más agua, disfruta más de los jugos y no tanto de las sodas. Toma el sol para llenarte de energía, pero cuida tu piel mientras lo haces, sal a bailar por horas, pero duerme por lo menos unas ocho cada noche.

 

No esperes más para vivir como quieres, no te des más plazos para darlo todo. Este es el mejor momento para empezar a hacerlo, para leer esta carta abierta e integrar cada una de estos consejos a tu vida. Tu versión futura te lo va a agradecer.